Migración, el medio ambiente y el cambio climático en México
México se encuentra en una posición geográfica que lo hace altamente vulnerable a amenazas naturales, degradación ambiental, a los efectos de los fenómenos climáticos extremos y al cambio climático.
Esta vulnerabilidad se ve agravada por la prevalencia en algunas zonas del país de condiciones socioeconómicas de pobreza y desigualdad, lo que impacta directamente en la capacidad de adaptación de las comunidades, especialmente de mujeres y grupos marginados.
El documento de política pública destaca la diversidad de escenarios de migración y movilidad humana en el país, que incluyen desplazamientos internos y transfronterizos, migración interna e internacional, y reubicaciones planificadas.
Estas migraciones pueden representar tanto estrategias de supervivencia como manifestaciones de pérdidas y daños, por lo que se requieren políticas públicas flexibles y contextualizadas.
Uno de los fenómenos más preocupantes es el aumento de conflictos socioambientales derivados de megaproyectos que alteran el uso del suelo y el agua. Desde 2017, se han registrado más de seiscientos de estos proyectos, y al menos la mitad de ellos han generado conflictos sociales y ecológicos, y desencadenado en algunos de ellos, desplazamientos de población.
El informe también aborda la situación de las poblaciones inmóviles y atrapadas, que enfrentan riesgos ambientales, pero que no migran por razones culturales o por falta de recursos. Estas poblaciones requieren enfoques diferenciados en las políticas de movilidad humana y medioambientales.
La reubicación planificada se presenta como una medida de último recurso para comunidades en zonas de riesgo no mitigable. Ejemplos recientes incluyen el traslado de 51 familias de la Comunidad de El Bosque en el municipio de Centla, Tabasco en 2024 debido al aumento del nivel del mar.
La tendencia migratoria rural-urbana también se analiza en el documento. Se estima que entre 1,7 y 8 millones de personas podrían migrar por causas ambientales hacia centros urbanos para 2050, debido al impacto del cambio climático en zonas rurales donde el 20% de la población depende de actividades vulnerables como la agricultura.
México ha mostrado un compromiso creciente en marcos globales y regionales como el Pacto Mundial para la Migración Ordenada Segura y Regular (PMM, 2018), el Marco de Sendai para la Reducción de Riesgos de Desastres (2015) y la Iniciativa Nansen (2012).
A nivel nacional, se propone fortalecer la colaboración interinstitucional y avanzar hacia una legislación más integral que reconozca todas las modalidades de movilidad humana vinculadas con la degradación ambiental, los efectos del cambio climático y los desastres.
Este material subraya la importancia de integrar la perspectiva de género y la protección de derechos en los planes de adaptación y resiliencia, así como mejorar la recolección y análisis de datos sobre movilidad humana vinculada a desastres y cambio climático.