Discurso de la Presidenta de la Asamblea General en el lanzamiento diálogo global sobre la gobernanza de la IA
La ONU lanza diálogo global sobre IA: tecnología con ética, equidad y sostenibilidad para que ningún país ni persona quede fuera del futuro digital.
Intervención de la Presidenta de la Asamblea General, S.E. Sra. Annalena Baerbock
Reunión informal de alto nivel con múltiples partes interesadas para lanzar el Diálogo Global sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial
Sede de las Naciones Unidas, Nueva York.- La imprenta abrió las mentes.
La Revolución Industrial transformó las sociedades.
Internet conectó vidas a través de continentes.
Nuestro futuro siempre ha estado moldeado por la tecnología.
Pero ahora el ritmo se ha duplicado; quizás incluso triplicado.
Como vimos en el video, lo que antes tomaba siglos o décadas, ahora ocurre en cuestión de meses.
La Inteligencia Artificial (IA) es la más reciente de estas revoluciones.
Lo que hace poco parecía ciencia ficción, hoy transforma nuestra vida cotidiana.
Puede detectar un cáncer raro en segundos.
Puede decirle a los agricultores cuándo llegarán las lluvias.
Puede guiar a rescatistas entre los escombros.
Pero también puede causar daño.
Puede convertir prejuicios ocultos en empleos negados.
Puede transformar la duda en desconfianza.
Cualquiera que haya usado redes sociales ha visto imágenes, videos y audios falsos generados por IA.
Algunos son graciosos. Otros, peligrosos.
Muchos están sesgados.
Puede usarse para generar contenido explotador.
El 99% de las personas afectadas por pornografía deepfake son mujeres.
Y puede difuminar la línea entre la verdad y la mentira —un peligro para toda sociedad abierta, porque las sociedades libres dependen de información libre.
Como ha escrito la Nobel Maria Ressa:
“Si no tienes hechos, no tienes verdad. Si no tienes verdad, no tienes confianza. Sin estos tres, no hay realidad compartida, y la democracia tal como la conocemos —y todo esfuerzo humano significativo— está muerta.”
Estimado Primer Ministro de España,
Estimado Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica,
Estimado Secretario General,
Excelencias,
Damas y caballeros:
Cuando las naciones se reunieron en San Francisco en 1945, le dieron al mundo más que un tratado.
Nos dieron una brújula.
Una estrella guía para orientarnos entre lo desconocido y las tormentas.
El Pacto por el Futuro, adoptado en la última sesión, reafirmó esa brújula y ajustó nuestras velas para el presente.
Su Compromiso Digital Global es el primer acuerdo común sobre cómo debe gobernarse la inteligencia artificial; un hito histórico.
Sobre esa base, creamos el Panel Científico Internacional sobre Inteligencia Artificial y el Diálogo Global sobre Gobernanza de la Inteligencia Artificial.
El objetivo de este Diálogo es asegurar que todos los países, grandes y pequeños, tengan voz en el diseño de esta tecnología.
Guiados por nuestra Carta. Guiados por nuestra brújula.
Porque en un mundo dividido, los Estados Miembros coincidieron en algo: el poder de la IA es demasiado importante para dejarlo solo en manos de unos pocos privilegiados.
Debemos aprovechar su potencial, minimizar sus riesgos y democratizar su alcance.
Expertos afirman que la IA podría acelerar el progreso en casi el 80% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Si decidimos hacerlo.
Ya, entidades de la ONU la están utilizando:
El tablero de riesgos de crisis impulsado por IA del PNUD actúa como sistema de alerta temprana, monitoreando discursos de odio y migración para detectar zonas de riesgo.
El Programa de Innovación de Datos del ACNUR usa IA para mejorar la respuesta humanitaria y brindar asistencia oportuna a personas refugiadas.
El Mapa del Hambre en Vivo del PMA predice y rastrea el riesgo de hambre en más de 90 países.
Con todo esto, no solo salvamos vidas. También podemos ahorrar mucho dinero.
Si sabemos cuándo llegarán las tormentas, podemos evacuar personas… y también bienes.
Sin embargo, enfrentamos tres grandes desafíos:
Primero, la concentración.
El mercado de IA vale billones, pero sus beneficios están concentrados.
Un puñado de empresas controla casi la mitad de la investigación global.
Solo unos pocos países albergan los centros de datos que alimentan la IA.
La mayoría del mundo, especialmente el Sur Global, queda al margen.
Por eso debemos construir capacidades en todas partes y asegurar que todas las naciones tengan un lugar en la mesa.
Segundo, la gobernanza.
La IA es poderosa… y rápida.
Demasiado rápida para nuestras reglas actuales.
Sin supervisión inclusiva, estándares y salvaguardas, corremos el riesgo de que la innovación supere a la ética.
La gobernanza debe ser lo suficientemente rápida y justa para mantenerse al ritmo.
Tercero, la sostenibilidad.
El enorme consumo energético de la IA, si no se satisface con energía limpia, podría agravar la crisis climática en lugar de ayudar a resolverla.
La ética, la equidad y la sostenibilidad deben estar en el corazón de esta revolución.
Excelencias:
La IA generativa está irrumpiendo en nuestras vidas.
En esta década, transformará industrias, economías y sociedades más rápido que cualquier tecnología anterior.
Para aprovecharla, debemos invertir en las personas: en habilidades digitales, en educación inclusiva, en alfabetización en IA, para que nadie quede atrás.
Debemos establecer una gobernanza que sea lo suficientemente rápida y justa para igualar el ritmo de la innovación.
Porque el futuro no será moldeado solo por algoritmos.
Será moldeado por las decisiones que tomemos juntas y juntos.
Si así lo decidimos.
Gracias.