Pronunciamiento del Secretario General ante el foro político de Alto Nivel
El Foro Político de Alto Nivel impulsa el desarrollo sostenible en medio de desafíos globales, con acciones concretas y un llamado urgente al multilateralismo.
El Foro Político de Alto Nivel de este año llega en un momento de profundos desafíos, pero también de posibilidades reales.
A pesar de los enormes vientos en contra, en los dos últimos meses hemos visto lo que se puede conseguir cuando los países se unen con convicción y concentración.
Lo vimos en Ginebra, donde la Asamblea Mundial de la Salud adoptó el Acuerdo sobre Pandemias, un paso vital hacia una arquitectura sanitaria mundial más segura y equitativa.
Lo vimos en Niza, en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, donde los gobiernos se comprometieron a ampliar las zonas marinas protegidas y a luchar contra la contaminación por plásticos y la pesca ilegal.
Y lo vimos en Sevilla, en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, donde los países acordaron una nueva visión de la financiación mundial, que amplía el espacio fiscal, reduce el coste del capital y garantiza que los países en desarrollo tengan más voz y participación en las organizaciones que determinan su futuro.
No se trata de logros aislados.
Son señales de impulso.
Signos de que el multilateralismo puede dar resultados.
Signos de que la transformación no sólo es necesaria, sino que es posible.
Y ese es el espíritu que traemos a este Foro Político de Alto Nivel.
Excelencias, señoras y señores,
Este Foro trata de renovar nuestra promesa común: acabar con la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad para todos.
También reconocemos los profundos vínculos existentes entre el desarrollo y la paz.
Nos reunimos en un contexto de conflictos mundiales que alejan aún más los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Por eso debemos seguir trabajando por la paz en Oriente Medio.
Durante el fin de semana en Gaza, hemos sido testigos de nuevos tiroteos masivos y asesinatos de personas que buscaban ayuda de la ONU para sus familias, un acto atroz e inhumano que condeno totalmente.
Necesitamos un alto al fuego inmediato en Gaza, la liberación inmediata de todos los rehenes y un acceso humanitario sin trabas como primer paso para lograr la solución de los dos Estados.
Necesitamos que se mantenga el alto al fuego entre Irán e Israel.
Necesitamos una paz justa y duradera en Ucrania basada en la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y las resoluciones de la ONU.
Necesitamos que se ponga fin al horror y al derramamiento de sangre en Sudán.
Y la lista continúa, desde la República Democrática del Congo hasta Somalia, desde el Sahel hasta Myanmar.
A cada paso, sabemos que una paz sostenible requiere un desarrollo sostenible.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son un sueño.
Son un plan.
Un plan para cumplir nuestras promesas: con las personas más vulnerables, entre nosotros y con las generaciones futuras.
La gente gana cuando canalizamos nuestra energía hacia el desarrollo.
Desde 2015, millones de personas más tienen acceso a electricidad, cocina limpia e Internet. La protección social llega ahora a más de la mitad de la población mundial, frente a solo una cuarta parte hace una década.
Más niñas terminan la escuela.
El matrimonio infantil está disminuyendo.
La representación de las mujeres está aumentando, desde los consejos de administración de las empresas hasta los salones del poder político.
Pero debemos enfrentarnos a una dura realidad:
Sólo el 35% de las metas de los ODS va por buen camino o progresa moderadamente.
Casi la mitad avanza demasiado despacio.
Y el 18% está retrocediendo.
Mientras tanto, la economía mundial se ralentiza.
Aumentan las tensiones comerciales.
Aumentan las desigualdades.
Los presupuestos de ayuda se diezman mientras se dispara el gasto militar.
Y la desconfianza, la división y los conflictos abiertos están sometiendo al sistema internacional de resolución de problemas a una tensión sin precedentes.
No podemos endulzar estos hechos. Pero tampoco debemos rendirnos ante ellos.
Los ODS aún están a nuestro alcance si actuamos con urgencia y ambición.
El Foro de este año se centra en cinco Objetivos fundamentales: salud, igualdad de género, trabajo decente, vida bajo el agua y alianzas mundiales.
Todos son esenciales. Todos están interconectados. Todos pueden impulsar el cambio en otros objetivos.
En cuanto a la salud, la COVID-19 puso de manifiesto y profundizó las desigualdades, y hoy en día demasiadas personas siguen careciendo de acceso a la atención básica.
Sabemos lo que funciona.
Debemos impulsar la inversión en cobertura sanitaria universal, basada en una atención primaria y una prevención sólidas, que llegue primero a los más rezagados.
En cuanto a la igualdad de género, las brechas siguen siendo grandes.
Las mujeres y las niñas se enfrentan a barreras sistémicas, desde la violencia y la discriminación hasta los cuidados no remunerados y una voz política limitada.
Pero también observamos un impulso creciente: desde movimientos de base hasta reformas nacionales.
Ahora es el momento de convertir ese impulso en transformación, con políticas basadas en los derechos, rendición de cuentas y financiación real de programas que apoyen la inclusión y la igualdad de las mujeres y las niñas.
En cuanto al trabajo decente, la economía mundial está dejando atrás a miles de millones de personas.
Más de 2.000 millones de personas tienen empleos informales. El desempleo juvenil es obstinadamente alto.
Pero tenemos herramientas para cambiar esta situación.
El Acelerador Mundial para el Empleo y la Protección Social ayuda a los países a invertir en iniciativas de protección social ampliada, formación profesional y creación de medios de vida sostenibles, incluso en sectores en expansión como el de las energías limpias.
Mañana pronunciaré un discurso sobre las enormes oportunidades de la revolución de las energías renovables.
La próxima Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social puede contribuir a impulsar nuevos avances.
Excelencias, señoras y señores,
En cuanto a la vida bajo el agua, nuestro océano y las comunidades que dependen de él están pagando el precio de la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático.
Debemos cumplir los compromisos de la Conferencia de Niza sobre los Océanos: proteger los ecosistemas marinos y apoyar a los millones de personas que dependen de ellos.
Y, por último, en cuanto a las alianzas mundiales (ODS 17), tenemos que reforzar todos los elementos que pueden contribuir al progreso.
Esto significa invertir en ciencia, datos y capacidad local.
Y aprovechar la innovación digital -incluida la inteligencia artificial- para acelerar el progreso, no profundizar las divisiones.
En definitiva, debemos reconocer la necesidad de reformar el sistema financiero mundial injusto, que ya no representa el mundo actual ni los retos a los que se enfrentan los países en desarrollo.
Debemos garantizar una reforma para que los países en desarrollo tengan una voz más fuerte y una mayor participación para ayudar a avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre el terreno.
El Compromiso de Sevilla surgido de la Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo incluye pasos importantes:
Mediante nuevos compromisos nacionales y mundiales que puedan canalizar la financiación pública y privada hacia las áreas más necesitadas.
Aumentando la capacidad de los gobiernos para movilizar sustancialmente los recursos nacionales, incluso a través de la reforma fiscal.
Y estableciendo un marco más eficaz para el alivio de la deuda y triplicando la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo en beneficio de los países en desarrollo.
Excelencias,
El año que viene debemos seguir construyendo.
Debemos reforzar y ampliar las asociaciones que producen resultados, también con el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil y las autoridades locales.
Debemos integrar el pensamiento a largo plazo en cada decisión, como nos comprometimos en la Declaración sobre las Generaciones Futuras.
Y debemos seguir aprendiendo unos de otros.
Los Exámenes Nacionales Voluntarios -la columna vertebral de este Foro- son más que informes.
Son actos de responsabilidad.
Son viajes de autodescubrimiento a medida que los países se desarrollan y construyen.
Y son modelos que otros países pueden seguir y de los que pueden aprender.
Al final de este HLPF, habremos superado los 400 informes, y más de 150 países se habrán presentado más de una vez.
Es una poderosa señal de compromiso.
Una clara demostración de que las soluciones existen y pueden reproducirse y ampliarse.
Con cinco años por delante, es hora de transformar estas chispas de transformación en una llamarada de progreso, para todos los países.
Actuemos con determinación, justicia y dirección.
Y cumplamos con el desarrollo: para las personas y para el planeta.
Muchas gracias.