Convertir los compromisos climáticos en acción comienza con las personas: lecciones desde México
México demuestra lo que es posible cuando el liderazgo nacional y la cooperación multilateral convergen en torno a una visión compartida.
- El plan climático actualizado de México demuestra cómo la participación pública, el liderazgo nacional y el apoyo técnico coordinado pueden contribuir a transformar compromisos ambiciosos en acciones concretas.
Convertir la ambición climática en resultados tangibles sigue siendo uno de los mayores desafíos mundiales, como ha señalado el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres. En México, un esfuerzo coordinado liderado por el Equipo de País de las Naciones Unidas (UNCT, por sus siglas en inglés) está ayudando a cerrar esa brecha al apoyar al Gobierno en el diseño y ahora en la implementación de una Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0)* más ambiciosa, inclusiva y orientada a la acción.
"La experiencia de México demuestra que, cuando un sólido liderazgo nacional se combina con procesos inclusivos y un apoyo coordinado de las Naciones Unidas, los compromisos climáticos ambiciosos pueden pasar del papel a la práctica, convirtiendo la acción climática en resultados reales", afirmó la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en México, Allegra Baiocchi.
Durante el último año, el Equipo de País de las Naciones Unidas en México ha acompañado al Gobierno, en particular a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en la actualización de su NDC como parte de la iniciativa mundial Climate Promise, bajo el liderazgo de convocatoria de la Coordinación Residente y el liderazgo técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El resultado no es únicamente un plan climático revisado, sino una hoja de ruta nacional fortalecida y alineada con el Acuerdo de París y la Agenda 2030, que:
- incrementa la ambición en materia de mitigación y adaptación;
- incorpora un componente específico sobre pérdidas y daños**;
- integra la igualdad de género y los derechos humanos; y
- fortalece la participación de las juventudes y la inclusión social.
La participación en el centro
Una de las características distintivas de la NDC 3.0 de México es su carácter participativo. A través de talleres, consultas y encuestas abiertas, un enfoque que involucró a toda la sociedad permitió que diversas perspectivas contribuyeran a definir los compromisos climáticos del país. Este proceso también fortaleció la transparencia, el sentido de apropiación y la confianza pública, condiciones esenciales para una implementación efectiva.
Las agencias de las Naciones Unidas desempeñaron un papel clave para garantizar la inclusión. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) apoyó consultas con niñas, niños y juventudes; mientras que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) aportaron conocimientos técnicos para incorporar la movilidad humana y el desplazamiento en los marcos de adaptación y de pérdidas y daños, ámbitos cada vez más relevantes para fortalecer la resiliencia climática.
Al mismo tiempo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoyó la elaboración de las metas nacionales de biodiversidad alineadas con los marcos internacionales, mientras que el conjunto del sistema de las Naciones Unidas garantizó que la igualdad de género, los derechos humanos y la inclusión social estuvieran integrados de manera transversal.
El resultado es un plan climático sustentado no solo en la evidencia científica, sino también en las realidades y prioridades de las personas en todo México.
Comunicación: mantener el impulso de la acción climática
La comunicación estratégica ha desempeñado un papel fundamental en la configuración de la comprensión pública, el fortalecimiento de la confianza y la propiciación de los cambios de comportamiento necesarios para alcanzar resultados.
El trabajo articulado de la ONU está fortaleciendo la calidad y la coherencia de la cobertura sobre el clima y contribuyendo a posicionar la acción climática como una prioridad nacional. En mayo, el Centro de Información de las Naciones Unidas (CINU) encabezó un taller para medios de comunicación convocado por la SEMARNAT, con el apoyo del PNUD, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en el que participaron más de 53 medios de comunicación.
La comunicación también desempeñó un papel catalizador al aprovechar momentos de relevancia mundial para atraer la atención hacia las prioridades nacionales. Un ejemplo fue el discurso del Secretario General António Guterres sobre el clima, "Es el momento oportuno", que generó más de 30 artículos en medios de comunicación y alcanzó a más de 34 millones de personas.
Otro hito importante fue la primera Semana del Clima de México, celebrada en 2025, durante la cual las Naciones Unidas movilizaron una presencia coordinada de múltiples agencias. Diez entidades del sistema —PNUD, PNUMA, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ONU Mujeres, OIM, ONU-Hábitat, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Oficina de la Coordinación Residente, Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y el CINU— junto con diversos aliados, participaron en diálogos temáticos, eventos públicos y acciones conjuntas de comunicación. En conjunto, estas iniciativas alcanzaron a más de siete millones de personas, reforzando la acción climática como una prioridad nacional compartida y manteniendo el compromiso de la sociedad más allá de los procesos de formulación de políticas públicas.
Un sistema de las Naciones Unidas coordinado para un plan nacional más sólido
La NDC 3.0 de México constituye un ejemplo claro del valor de la coordinación de todo el sistema de las Naciones Unidas. Bajo el liderazgo de la Oficina de la Coordinación Residente, el Equipo de País movilizó una oferta de apoyo unificada e integrada, alineando capacidades técnicas, financieras, normativas y de comunicación de más de una docena de entidades.
Diez entidades de las Naciones Unidas identificaron conjuntamente más de 80 acciones para fortalecer la gobernanza climática, alinear las estrategias nacionales, movilizar financiamiento y acelerar la implementación. Este enfoque coordinado reforzó la coherencia entre la política ambiental, la planificación nacional del desarrollo y los compromisos internacionales, asegurando que la acción climática contribuya directamente a los resultados de desarrollo sostenible.
El resultado es un plan climático más ambicioso, creíble y preparado para atraer inversiones, que posiciona a México como un referente regional en materia de acción climática inclusiva y basada en derechos.
De la política pública a la práctica: el desafío de la implementación
Si bien la elaboración de la NDC 3.0 representa un hito importante, la verdadera prueba será su implementación. La actualización de la NDC de México plantea una agenda transformadora que abarca diversos sectores, desde la seguridad hídrica y la restauración de ecosistemas hasta la transición energética y la resiliencia urbana. Cumplir estos compromisos dependerá no solo de los marcos normativos y del financiamiento, sino también de la manera en que respondan las instituciones, los mercados y las personas.
Aquí es donde la ONU aporta nuevas herramientas, apoyando a México en la aplicación de la ciencia del comportamiento para acelerar la implementación. Al comprender cómo las personas perciben los riesgos, responden a los incentivos y toman decisiones, los conocimientos sobre el comportamiento puede ayudar a cerrar la brecha entre la ambición de las políticas públicas y la acción en el mundo real.
"En ámbitos como el uso del agua, la adopción de energías limpias y la gestión comunitaria de los ecosistemas, pequeños cambios de comportamiento pueden generar un impacto significativo", señaló Allegra Baiocchi. "Al mejorar la comunicación, fortalecer la coordinación y superar cuellos de botella, estos enfoques pueden aumentar la eficacia y el costo-eficiencia de las políticas climáticas."
Un modelo para el impacto multilateral
La NDC 3.0 de México demuestra lo que es posible cuando el liderazgo nacional y la cooperación multilateral convergen en torno a una visión compartida. A medida que los países implementan compromisos climáticos cada vez más ambiciosos, la experiencia de México pone de relieve los elementos que hacen la diferencia: la coordinación del sistema de las Naciones Unidas para ampliar el impacto; la participación inclusiva para fortalecer la credibilidad y el sentido de apropiación; y la integración de políticas públicas, comunicación y ciencias del comportamiento para acelerar la implementación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC)?
Una NDC, o Contribución Determinada a Nivel Nacional, es el plan de acción climática que cada país presenta en el marco del Acuerdo de París, un acuerdo internacional destinado a reducir las emisiones y limitar el cambio climático.
Cada NDC establece cómo un país reducirá sus emisiones de efecto invernadero y cómo se preparará para enfrentar los impactos del cambio climático.
La NDC 3.0, o NDC 3, corresponde a la tercera y más reciente actualización de estos planes, con metas más ambiciosas que las versiones anteriores. (CMNUCC)
¿Qué es un componente de pérdidas y daños en una NDC?
Un componente de pérdidas y daños es la sección de una NDC que aborda los impactos del cambio climático que ya no pueden evitarse o que ya se han producido, pese a los esfuerzos de mitigación y adaptación, como la pérdida de viviendas por inundaciones o los daños a tierras agrícolas provocados por la sequía. (PNUMA)
Para obtener más información sobre el trabajo de las Naciones Unidas en México, visite el sitio web del Equipo de las Naciones Unidas en México.
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* Traducción no oficial de la historia: Turning Climate Promises Into Action Starts With People: Lessons From Mexico | United Nations DCO