Del diálogo a la acción: reflexiones desde el Congreso Afro-Latino Caribeño de Juventudes 2026
Un encuentro regional que reafirmó que las juventudes afrodescendientes están tomando espacios, construyendo redes e impulsando cambios
El Congreso Afro-Latino Caribeño de Juventudes reunió en Colón, Panamá, los días 29 y 30 de mayo de 2026, a delegaciones de toda América Latina y el Caribe para fortalecer la incidencia política de las juventudes afrodescendientes y generar propuestas para enfrentar los desafíos que atraviesan sus comunidades.
Durante dos días de trabajo, jóvenes líderes, activistas y representantes de organizaciones compartieron experiencias, debatieron prioridades y construyeron de manera colectiva una declaración regional con recomendaciones para fortalecer los mecanismos de participación juvenil.
En línea con los esfuerzos de las Naciones Unidas para promover la participación de las juventudes afrodescendientes en diversos espacios, ONU México apoyó la participación de Sheyla Zamudio, activista afromexicana, en el Congreso Afro-Latino Caribeño de Juventudes, donde integró el panel “Mecanismos de Participación Juvenil” y compartió espacio con Felipe Paullier, Subsecretario General y jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Juventud, y con el Embajador Ricardo Rodrigo Moscoso, Representante Permanente Adjunto de Panamá ante las Naciones Unidas en el Consejo de Seguridad.
Representar a México siempre será un honor en cualquier espacio, para mostrar las realidades que vivimos y abonar al cambio que buscamos desde hace años. No solo esta generación, sino todas las que vienen, forman parte de esto, mencionó Sheyla.
El panel brindó un espacio para reflexionar sobre la participación juvenil y compartir experiencias relacionadas con el activismo afrodescendiente, así como los retos que persisten para garantizar una representación efectiva de las juventudes en los procesos de toma de decisiones.
Durante la conversación se destacó que, en muchos contextos, las personas jóvenes continúan enfrentando barreras estructurales que limitan su acceso a espacios de incidencia. Ante esta realidad, las redes de apoyo entre juventudes se han convertido en una herramienta fundamental para impulsar iniciativas, fortalecer liderazgos y ampliar oportunidades de participación.
Asimismo, se abordó la importancia de reconocer problemáticas como las distintas formas de violencia, la invisibilidad histórica de las poblaciones afrodescendientes y la necesidad de contar con mecanismos de participación que respondan a las realidades de las juventudes.
Construcción colectiva de propuestas
Uno de los momentos centrales del congreso fue el proceso de elaboración de la declaración final del encuentro.
Las personas participantes fueron distribuidas en ocho mesas de trabajo para discutir diversas temáticas relacionadas con los derechos, la inclusión y la participación juvenil. Posteriormente, cada mesa eligió a una persona representante que se integró a una mesa interna de redacción, acompañada por Naciones Unidas, encargada de consolidar las principales propuestas.
A este esfuerzo también se sumó un equipo redactor conformado por juventudes participantes, responsable de moderar la sesión final de discusión y aprobación del documento.
El proceso estuvo marcado por un amplio intercambio de perspectivas y experiencias. Tras varias horas de debate, las y los participantes lograron construir consensos que permitieron aprobar una declaración regional con recomendaciones orientadas a fortalecer la participación de las juventudes afrodescendientes en distintos ámbitos.
Una de las reflexiones surgidas durante las discusiones fue la diversidad de problemáticas que atraviesan las juventudes de la región. Desde las desigualdades estructurales hasta la necesidad de ampliar oportunidades de participación, los intercambios evidenciaron la importancia de generar más espacios para escuchar las distintas voces jóvenes y avanzar en la construcción de soluciones colectivas.
Fortalecer redes para el futuro
Además de las sesiones de trabajo, el congreso favoreció el intercambio cultural y comunitario entre participantes y habitantes de la ciudad de Colón.
La convivencia con personas de la localidad permitió compartir experiencias, historias y perspectivas vinculadas a las raíces afrodescendientes que conectan a comunidades de distintos países de América Latina y el Caribe.
Como resultado del encuentro, surgió una red de colaboración entre jóvenes de la región con el objetivo de dar seguimiento a las recomendaciones de la declaración, intercambiar aprendizajes y fortalecer proyectos e iniciativas impulsadas desde los territorios.
"El reto ahora es hacer valer los mecanismos y recomendaciones de la Declaración en nuestras regiones. Gracias a este encuentro nació una red de apoyo para dar seguimiento, compartir qué pasa en cada comunidad, reforzar nuestros activismos y proyectos. La calidez y hospitalidad de la gente de Panamá fue clave. Reconozco completamente la iniciativa de Naciones Unidas al hacer que este encuentro fuera hecho por juventudes, para las juventudes y desde las juventudes. Pocas instituciones lo hacen posible", Sheyla comentó.
La realización del congreso también destacó por promover un modelo de participación construido por juventudes, para juventudes y desde las juventudes, permitiendo que las personas jóvenes asumieran un papel activo en la definición de prioridades y en la construcción de propuestas regionales.
El reto ahora será convertir los acuerdos alcanzados en acciones concretas dentro de cada país y comunidad, fortaleciendo los mecanismos de participación y ampliando las oportunidades para que más juventudes afrodescendientes incidan en las decisiones que impactan sus presentes y sus futuros.
Representar a México en este espacio permitió visibilizar las realidades que enfrentan las juventudes afrodescendientes y contribuir a una conversación regional orientada a impulsar cambios que beneficien tanto a las generaciones actuales como a las que están por venir.