Cuando la tierra se hace agua. Comunidades del “Edén de México” buscan con UNESCO estrategias para reducir riesgos de desastres
La UNESCO trabaja en Tabasco para enfrentar erosión e inundaciones e impulsar una reactivación integral mediante ciencia, cultura, educación y comunicación.
Tabasco, el llamado Edén de México, también enfrenta los efectos del cambio climático. Hace menos de veinte años, el 80% de su territorio quedó bajo el agua, y hace una década comenzó el doloroso desplazamiento climático de habitantes de El Bosque. Hoy, la UNESCO impulsa un amplio proyecto para mitigar riesgos de desastre y acompañar de manera integral a comunidades que han demostrado una profunda capacidad de resiliencia.
Bertino Ventura, pescador y técnico de procesamiento de medusas, ha crecido en un territorio que se adelgaza cada vez más entre las aguas del Golfo y de lagunas en la costa tabasqueña: la Barra de Santa Ana. Desde San Rafael y hasta las comunidades de El Alacrán, más de 2 mil 500 familias se mantienen ahí, donde la erosión ha llegado a reducir el ancho de la tierra entre las aguas a 200 o hasta sólo 10 metros en algunas zonas.
En el Chocho había ganadería, pero entró mucha salinidad por la entrada del mar a la laguna y mató la pastura. Afectó a muchas personas. Fue un desastre económico muy fuerte.
Bertino Ventura relata junto a su hijo, que lleva el mismo nombre, experiencias de sobrevivencia y adaptación climática, ante lo cual subrayan la importancia de sanar el medioambiente y reactivar a su comunidad. Al interior del estado, la población también enfrenta desafíos.
La subcuenca Mezcalapa-Samaria, con ríos, lagos, humedales y acuíferos, abarca siete municipios y más de 140 mil habitantes en riesgo constante de inundación. Algunas familias viven en palafitos en ciertas zonas, permitiendo el paso de las inundaciones bajo sus hogares, pero otras habitan al borde de riberas que son cada vez más cercanas por los daños de inundaciones anteriores y la erosión de los suelos.
Para apoyar a la población en Tabasco, la UNESCO coordina acciones articuladas entre sí y formuladas con la participación de instituciones y comunidades. Acompaña la construcción técnica del Plan de Seguridad Hídrica para el estado y fortalece su Sistema de Alerta Temprana, incluyendo procesos participativos con periodistas y medios para facilitar que la población acceda a información íntegra y vital ante emergencias.
En la zona de la Barra de Santa Ana se emprende un ambicioso proyecto de reforestación de dunas costeras para combatir la fuerza del oleaje y los cambios de sus trayectorias, así como el desgaste del suelo. Además, se forman a autoridades escolares y de docentes en Educación en Emergencias y en Educación para el Desarrollo Sostenible, y se construyen propuestas colectivas de reactivación cultural.
La erosión marina ha afectado a toda la costa. Si antes caminábamos de tres a cuatro kilómetros para llegar a la playa, ahora son pocos pasos.
Bertino Ventura hijo, especialista en Turismo.
Junto con personal científico y técnico de las universidades Juárez Autónoma de Tabasco y Autónoma del Carmen, se realizan análisis cartográficos históricos y de vulnerabilidad de la Barra de Santa Ana para identificar los sitios que requieren de la revegetación con mayor urgencia, para definir las dimensiones de las áreas, se desarrollan perfiles de playa y se hace un levantamiento de vegetación existente para evaluaciones científicas tanto de pertinencia como de impacto del plan de reforestación.
Sánchez Magallanes da la bienvenida a la zona de la Barra de Santa Ana, es la comunidad con mayor población y llegó a ser conocida a mediados del siglo XX por la prosperidad que se proyectaba debido al turismo. Ahora, necesita desde servicios básicos, pasando por infraestructura y movilidad.
Por ello, la UNESCO fortalece las capacidades de su población para que gestionen su patrimonio cultural y natural y desarrollen estrategias mediante las cuales puedan construir oportunidades de desarrollo económico y social. Por ejemplo, mediante el turismo comunitario y la revitalización de su cocina tradicional. Al momento, sus habitantes están realizando junto con la UNESCO un inventario de su patrimonio vivo.
¿Qué tenemos que hacer? Escuchar a la gente que vive el momento en donde están pasando las cosas.
Bertino Ventura, padre.
Las iniciativas son posibles con el auspicio de ENI México y la colaboración de distintas instituciones del Gobierno de México y del Gobierno del Estado de Tabasco, así como la participación del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO (CERSHI).