Palabras del Secretario General en la inauguración del Momento ODS
El Secretario General destaca avances y retos para cumplir los ODS, llamando a acelerar el progreso y reafirmar el compromiso global.
Sede de las Naciones Unidas, Nueva York.- Excelencias, distinguidas y distinguidos invitados, estimadas y estimados amigos:
Todas y todos conocemos la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible:
Construir un mundo más justo donde las personas y el planeta prosperen. Un mundo que no deje a nadie atrás.
Pero también sabemos que, a solo cinco años del plazo, aún nos queda mucho por hacer.
Al observar el mundo, no es difícil entender por qué.
Los conflictos siembran destrucción.
El financiamiento para el desarrollo se está agotando.
Y la crisis climática golpea una y otra vez.
Y, sin embargo, incluso en este momento turbulento, vemos señales de progreso, esperanza y oportunidad.
Un número récord de niñas asiste a la escuela, y las tasas de graduación de todos los estudiantes están aumentando.
La mortalidad infantil ha disminuido, al igual que la mortalidad materna.
Las infecciones por VIH están bajando.
La electricidad ahora llega al 92 por ciento de la población mundial, y la región de Asia Pacífico avanza hacia el acceso universal a la energía.
Nada de este progreso es casualidad.
Es el resultado de decisiones deliberadas.
Estos y muchos otros ejemplos demuestran que invertir en desarrollo da frutos.
Y que el trabajo de tantos en gobiernos, sociedad civil, organizaciones de mujeres, movimientos juveniles y el sector privado está marcando una diferencia concreta.
La pregunta que tenemos ante nosotros es: “¿Cómo ampliamos y aceleramos el progreso?”
La respuesta está en los propios Objetivos.
Su fortaleza radica en su interconexión.
La educación impulsa la igualdad de género.
La estabilidad climática fortalece la seguridad alimentaria.
Combatir el hambre allana el camino para la paz.
Esto es importante porque los ODS siguen la ley de los rendimientos crecientes.
Cuanto más avanzamos en cada objetivo, más fácil se vuelve alcanzar los demás.
Y el impulso está creciendo.
Este año hubo resultados sólidos en la Conferencia de los Océanos de la ONU en Niza, la Conferencia de Financiación para el Desarrollo en Sevilla y el Balance de la Cumbre de Sistemas Alimentarios en Addis Abeba.
La próxima Cumbre Mundial para el Desarrollo Social en Qatar y la Conferencia de la ONU sobre el Clima en Brasil son oportunidades para avanzar con mayor rapidez y escala.
Estimadas y estimados amigos:
Los ODS nos invitan a imaginar un mundo mejor.
El camino exacto para alcanzarlo varía según el contexto nacional. Los pequeños Estados insulares en desarrollo, los países en desarrollo sin litoral y los países menos adelantados enfrentan desafíos y oportunidades únicos.
Pero para todos los países, hay cosas que no cambian.
Primero, debemos reformar la arquitectura financiera global.
Eso significa brindar un alivio real de la deuda, triplicar la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo y garantizar que los países en desarrollo tengan mayor influencia en las instituciones que rigen su destino económico.
La acción climática también debe ocupar un lugar central.
Debemos actuar de inmediato para mantener el objetivo de 1.5 grados al alcance y aprovechar todo el potencial de la revolución de las energías renovables.
Espero que todos los países presenten planes climáticos nacionales ambiciosos y que los países desarrollados cumplan sus compromisos tanto en pérdidas y daños como en adaptación.
También debemos prepararnos para la transformación tecnológica.
Las nuevas herramientas digitales tienen el potencial de impulsar el desarrollo sostenible, pero necesitamos salvaguardas para garantizar la seguridad y la inclusión, así como financiamiento para cerrar las brechas digitales.
Excelencias:
Y en todo lo que hagamos, debemos dar prioridad a la paz.
En 2024, el gasto militar mundial fue trece veces mayor que la asistencia oficial para el desarrollo. Eso equivale al PIB total del continente africano.
En otras palabras, no se trata de una cuestión de recursos, sino de decisiones.
Por eso la buena gobernanza es esencial.
Las instituciones justas y transparentes descritas en el Objetivo 16 son vitales para la Agenda 2030. Y debemos priorizar su fortalecimiento.
Al comenzar esta semana la Asamblea General, escucharemos hablar de metas y porcentajes.
Nunca debemos olvidar que cada punto porcentual, cada fracción, cada decimal, representa vidas cambiadas y vidas salvadas.
Es hora de intensificar nuestros esfuerzos para alcanzar los ODS.
Debemos reagruparnos, reafirmar nuestro compromiso y reenfocarnos.
Debemos cumplir la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Gracias.